La experiencia
«Conoce fincas cafeteras, procesos artesanales y el sabor profundo de una tradición que identifica a Colombia.»
Antes de la taza
En Colombia el café está en todas partes. Llega en un tinto pequeño a media mañana, en la greca de la casa, en la conversación que se alarga sin motivo. Pero casi nunca vemos lo que pasa antes. Este recorrido va justo ahí: a la finca, a la ladera, a las manos que trabajan el grano mucho antes de que llegue a la mesa.
Según la guía del hotel, el Tour del Café lleva a los viajeros a fincas cafeteras donde se puede ver el proceso completo, de la planta a la taza. Es un plan para caminar despacio, preguntar y probar.
De la flor al grano
Todo empieza en el cafeto, un arbusto de hojas brillantes que crece en las montañas, a menudo bajo la sombra de otros árboles. Después de la floración aparecen los frutos, que llaman cerezas. Pasan del verde al amarillo y al rojo intenso, y no maduran todos al tiempo. Por eso la cosecha se hace a mano, rama por rama, eligiendo solo los que están listos.
El beneficio: donde el fruto se vuelve café
Lo que viene después se conoce como beneficio. Primero el despulpado, que separa la cáscara y la pulpa. Luego la fermentación, cuando el grano reposa y suelta el mucílago, esa capa dulce y pegajosa que lo envuelve. Después el lavado con agua limpia. Este método, el café lavado, es uno de los rasgos del café colombiano.
Sigue el secado, al sol o en secadores, hasta que el grano pierde humedad y se convierte en café pergamino. La tostión llega al final, y es ahí donde aparecen los aromas que reconocemos: caramelo, frutas, cacao, a veces algo floral. Ver el proceso completo cambia la forma de leer una taza.
La montaña, el ritmo, la taza
Más allá de la técnica, una finca cafetera enseña un ritmo. Las mañanas empiezan temprano, el trabajo depende del clima y la cosecha no se apura. Es un buen antídoto para la prisa de la ciudad. Lleva preguntas. Quienes trabajan el café suelen hablar de él con orgullo y con paciencia.
De vuelta en Bruma Verde, el Coffee Corner está disponible todo el día. Es una buena forma de cerrar el recorrido: una taza en calma, ahora sabiendo cuánto trabajo cabe en ella.